El Pozo: un basural a cielo abierto que amenaza al gobernador de Mendoza y también a su sucesor


El Pozo un basural a cielo abierto que amenaza al gobernador de Mendoza y también a su sucesor

MENDOZA.- Mendoza busca salir de El Pozo, el gran basural a cielo abierto que la política intenta erradicar por completo. Es la metáfora que ha sabido construir el gobernador Francisco Pérez, quien centró en ese tema su política social, junto a su mujer, Celina Sánchez.

Pero es también la cuenta pendiente de su enemigo político, el intendente radical de Godoy Cruz, Alfredo Cornejo, a punto de convertirse en el nuevo gobernador. Lidió durante años con los pobladores del enorme predio de desperdicios, quienes hoy temen que lo conseguido vuelva a hundirse y que la mitad de las obras sigan frenadas.

El Pozo es una cantera no remediada que hace 25 años comenzó a recibir los deshechos de los mendocinos, lo que generó una comunidad que revolvía la basura para poder vender vidrios, cartones y alambres. Hace poco más de un año, los camiones repletos de mugre dejaron de ingresar y se profundizó un proceso de transformación, el cual deja dudas e interrogantes con miras al futuro.

Al alcanzar la gobernación, en diciembre de 2011, Pérez montó un gran operativo y un plan de acción en esta zona desprotegida y vulnerable, donde no sólo hoy se busca mantener la respuesta a complejas realidades laborales, sino a combatir la comercialización de drogas. Allí la violencia narco se profundizó y no deja de provocar muertes. Cuando cae el sol, muestra su peor cara y nadie se anima a ingresar. En este sitio logró construir su poder territorial, con un ejército de “angelitos”, Sandra Jaquelina Vargas, alias La Yaqui, la presunta jefa narco, hoy en prisión y a la espera del juicio oral.

Pérez focalizó su política de inclusión y desarrollo social en El Pozo, en medio de los conflictivos barrios del oeste de Godoy Cruz, en especial el Campo Papa. Hasta allí, en medio del barro y los desperdicios, llegaron funcionarios nacionales, del Banco Mundial, de Unicef y, en varias ocasiones, la primera dama bonaerense, Karina Rabolini.

En diálogo con LA NACION, Celina Sánchez defendió haber hecho visibles a estos mendocinos, admitió dificultades con las empresas, reconoció que quedan cosas por hacer y atribuyó responsabilidad a Cornejo. “Paco priorizó la Mendoza profunda, la que muchos no conocían. Apostamos a un Estado presente y llevamos el Estado al lugar. Cuando llegué por primera vez al basural, le dije a Paco que era imposible revertir esa situación, pero acá están los negros de El Pozo, trabajando en blanco. Este lugar fue el patio trasero de la provincia”, expresó Sánchez.

Desde la otra vereda, salieron al cruce. “Estamos dispuestos a seguir asistiendo a la gente, pero apostamos a un plan de erradicación de la isla y no en seguir haciendo obras y malgastando el dinero. Esto ha sido un bolsón político. Queremos trasladarlos a un lugar más digno, con mejor acceso a la vivienda, la salud y la educación”, dijo Humberto Mignorance, secretario de Gobierno de Godoy Cruz y mano derecha de Cornejo. “Queda un grupo de gente con la basura, pero estamos en un 90% de resolución, y esto lo ha hecho la provincia con el municipio, que viene trabajando desde 2007”, dijo.

La realidad y los números fríos indican que hubo avances, pero los habitantes tienen miedo de que todo quede a mitad de camino. Unas 200 personas, de las 400 que durante 25 años llegaban a diario al predio, consiguieron un empleo formal, en construcción, limpieza, jardinería y vigilancia, de las cuales un 15% se divide entre quienes permanecen sin trabajo continuo o quienes quedaron en el camino tras siete intentos fallidos.

“Hubo empresas que se sumaron y otras que miraron para otro lado. El desafío es que la atención continúe”, recalcó la mujer de Pérez, encargada de coordinar el trabajo de campo. Fueron más de 500 firmas las convocadas y unas 30 tienen gente del lugar entre su personal y se trabaja en ese sentido en toda la provincia, para dar respuesta a otros 300 mendocinos que viven de los residuos.

Aunque el principal basural de la provincia está controlado, este gran playón a cielo abierto no deja de recibir a mendocinos que buscan salvar el día con lo que recolecten allí. Ya no ingresan camiones con todo tipo de desechos, como ocurría hasta hace dos años, cuando 400 personas -la mitad fija y la otra, ocasional y rotativa- hurgaban entre montañas de bolsas y ratas. Ahora la supervivencia pasa por lo que dejan los vehículos de embanque y escombreras. “La tarea de remediación está en marcha”, explicó Oscar Rubio, jefe de gabinete del Ministerio de Infraestructura.

TESTIMONIOS CRUDOS

“Alcancé a hacer algunos trabajos de construcción, pero son sueldos muy caqueros, acá saco hasta $ 400 el día. Recibí un subsidio, pero hubo problemas con el grupo y uno se llevó parte del dinero y quedó todo en la nada. No me quedó otra que seguir trabajando en la basura”, contó a LA NACION Oscar “Pichi” Pereyra (37), padre de cuatro chicos, mientras metía mano entre algunas bolsas y fumaba un cigarrillo, evitando las oleadas de olor nauseabundo. Para Lucas Gutiérrez (29), papá de dos hijos, todo fue más difícil y tuvo que conformarse con un subsidio. “No pude conseguir ningún trabajo, pero me dieron dinero para un microemprendimiento, pero la mitad nada más. Compré sólo dos freezers para poner un negocio, pero tampoco nos han dado la mercadería, y estamos esperando la casa. Mientras tanto necesito seguir viviendo del basural, otra cosa no tengo, no sale nada”, contó, mientras le daba indicaciones a un camión para descargar.

Hoy, el grueso de la basura que generan los mendocinos va a parar a plantas de tratamiento de residuos sólidos urbanos en distintos puntos de la geografía provincial. Los desperdicios del Gran Mendoza, que se estiman en 1,3 toneladas diarias, ya no se hunden en El Pozo, sino que son trasladados a El Borbollón, en Las Heras, bajo el plan Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos.

“Nuestra vida está aquí y damos todo por el cambio, que está siendo radical. No teníamos otra cosa que vivir de la basura y hoy tengo un empleo formal”, expresó Miriam Regido (44), quien vive en la zona desde hace 22 años y trabaja como agente sanitaria en la posta de salud.

A pesar de los roces, las chicanas y las diferencias políticas, a Pérez y Cornejo los une El Pozo. El intendente de Godoy Cruz, tras asumir su segundo mandato, acompañó a Pérez al lugar, agachó la cabeza y asintió ante los cansados reclamos de los habitantes, que no encontraban respuestas en la municipalidad. “Ninguno de mis funcionarios conocía este lugar ni conocía cómo viven ustedes. Yo les dije que hay que ensuciarse los zapatos”, expresó el gobernador a los pocos días de asumir.

Oscar González (55) y Víctor Hugo Segovia (64) vivieron durante más de 20 años del basural. Ahora son parte de una cooperativa en construcción y trabajan para la comuna de Godoy Cruz, en albañilería y reparaciones, pero temen por su futuro laboral. “Hay gente que no supo aprovechar las oportunidades que dio el gobierno, pero con Cornejo no habíamos conseguido nada. Sólo pedimos que no nos abandonen”, expresó.

Hoy hay transporte, servicios educativos, sanitarios, culturales y deportivos, con presencia edilicia, precaria, y recursos humanos. Según Rubio se espera la inauguración de una moderna biblioteca -la más grande de la provincia- y un barrio, muy cerca, con más de 100 soluciones habitacionales, mientras quedan pendientes el Centro de Atención de Adictos, la escuela industrial y el Centro de Capacitación para el Trabajo.

En el Gobierno aseguran que están los fondos y que las demoras tienen que ver con trámites burocráticos y dilaciones de la comuna de Godoy Cruz en aprobar habilitaciones. En total el Gobierno, con la mitad de las obras concretadas, ha previsto una inversión de $ 130 millones. Una vez que esté en marcha el Centro de Capacitación para el Trabajo se busca hacer una fábrica de adoquines, pensando en los perfiles en construcción de la gente y en insumos de fácil colocación en el mercado.

Mignorance explicó la postura de la comuna ante los requerimientos del gobierno provincial y lo que podría suceder si el radicalismo gana los comicios del 21 de junio. “El gobierno de Pérez hace obras de forma clandestina y se demora en presentar los planos. Malgastan la plata y quieren que todo sea obra nueva, cuando no es necesario. Hacen negocio con la obra pública”, disparó el secretario de Gobierno comunal.

“Hay cosas que se frenan por la política. La mezquindad no es de nuestra parte”, soltó la esposa del gobernador, quien sueña con que todos los mendocinos puedan circular por este lugar como si fuera la peatonal..

 

Fuete: www.lanacion.com.ar